jueves, 2 de abril de 2015

"Una dedicatoria para mi padre Leonor Osorio Tejedor (1927-2015) de su familia" por C. Enrique Osorio González

El día de ayer enterramos a mi abuelo.  Yo no le pude escribir nada.  Ninguna página en blanco me permitió manchar su pureza.  Mi padre sin embargo, que es de poco escribir, sacó la cara por mí y le hizo esta emotiva décima de despedida a nuestro patriarca.  La he querido compartir con todos ustedes.

I.
Hoy nos dejaste papá
Muy tristes y sin consuelo
Pero yo sé que en el cielo
Te encuentras ya con mamá.
Con nosotros quedará
El recuerdo que has dejado
Los consejos que me has dado
Tus versos, poesías y prosas
Porque todas estas cosas
Son parte de tu legado.

II.
Sé también que finalmente
Has vuelto a ver a Pablito
Nuestro pequeño hermanito
Que perdimos tristemente.
Pero también muy presente
Con nosotros has de seguir
Y cuando quiera sentir
De tus brazos el abrigo
Para encontrarme contigo
Tu libro yo voy a abrir.

III.
Tu madre te ha recibido
Con un abrazo amoroso
Feliz y llena de gozo
Porque Dios te ha bendecido.
Y aunque ya te has despedido
Veo tus bisnietos pequeños
Que llevan como en un sueño
Tu poesía como bandera
Desde hoy tu familia entera
Lleva tu legado Ocueño.

IV.
Tu padre está junto a ti
Ese que tanto añoraste
Y que tanto recordaste
Cuando tú estabas aquí.
Y aunque te fuiste de mí
Yo te prometo papá
Que un verso no faltará
Para ninguna ocasión
Y seguir tu tradición
Que jamás se olvidará.

V.
Ahora te hablo madre mía
Tú que tanto nos amaste
Y que mucho nos cuidaste
Tantas noches, tantos días.
Solo decirte quería
Que mi padre te cumplió
Lo que él te prometió
Allá en tu fallecimiento
Y hasta el último momento
De su familia cuidó.

Leonor Osorio Tejedor
1927-2015


Por: C. Enrique Osorio González
“Ocueño”

La Chorrera, 1 de abril de 2015

martes, 24 de marzo de 2015

Hay algo heroico en el libro de mi abuelo – Mi Legado Ocueño

El pasado miércoles 11 de marzo, en la Sala de Cuidados Semi Intensivos de la Caja de Seguro Social, frente a otros cinco pacientes en estado de gravedad, un puñado de enfermeras y una doctora muy buena, mi abuelo realizó el lanzamiento oficial de su libro Mi Legado Ocueño.

Qué lugar más extraño para hacer un lanzamiento literario pero así son las cosas.  La vida da muchas vueltas…

Mi padre y yo, después de mil peripecias para traspasar la infranqueable seguridad de la C.S.S. logramos llegar a tiempo para presenciar el evento a la hora de la visita.  Con nosotros llevábamos la primera y única copia del libro, la cual obtuvimos después de mucho rogar al dueño de la imprenta.

Como a eso de las 5:10 p.m. mi abuelo tuvo por primera vez su libro en sus manos.  Lo vi llorar.  Estaba feliz.  Mi padre lloró también y yo, lloré como siempre.  “No sabe cuánto se lo agradezco” me dijo.  “Muéstreselo a las enfermeras para que sepan quien es Leonor Osorio”.  Así lo hicimos y leímos algunos versos que arrancaron sonrisas de todos.  “Me siento muy emocionado y orgulloso”.  Que les puedo decir…

Hay algo heroico en el libro de mi abuelo.  El hecho de que publique precisamente ahora que él está tan delicado y luchando por su salud me conmueve de sobremanera.  Sí.  Creo que hay algo heroico: es esa necesidad que tenemos los escritores de que nos lean, de compartir nuestras ideas, nuestros sentimientos, de gritar que estamos vivos.  Esa necesidad de perpetuarnos en el papel y trascender.  Siento que mi abuelo lo ha logrado.  Siento que mi abuelo es mi héroe.


La única foto de aquella tarde.

viernes, 27 de febrero de 2015

Décima: A la Cumbia y Mejorana de La Chorrera - Ganadora de la Orden Centenario de la República Año 2003

La historia es corta.  En el año 2003 mi abuelo Leonor Osorio recibió la invitación de parte del Municipio de La Chorrera para participar en el Concurso de Décimas Alusivas a La Chorrera con motivo del Centenario de la República de Panamá.  Los mejores decimistas del área oeste recibieron invitaciones también, entre los cuales podría destacar a Gumersindo Delgado Q.E.P.D. (padre del gran Aníbal Delgado, el Brujito del Pedregoso) y Perfecto Espinosa.

Mi abuelo sintiéndose "muy viejo para eso" según sus propias palabras, me dio la oportunidad de representar a nuestra familia en el certamen.

Para el concurso compuse cuatro décimas con redondilla alusivas a nuestro distrito.  El jurado me otorgó el primer premio y con esto, la Orden Centenario de la República.  Aquí les dejo una de las cuatro composiciones.

Orden Centenario de la República de Panamá
Año 2003

A LA CUMBIA Y MEJORANA DE LA CHORRERA

Un buen recuerdo ha quedado,
De las cumbias chorreranas,
Y el son de las mejoranas,
Que el pueblo siempre ha cantado.

I.
Allá en los tiempos más viejos,
sin haber tecnología,
todas las noches se oía,
por la calle algún festejo.
Se podía ver a lo lejos,
un buen grupo organizado,
alegre y entusiasmado,
salomando y dando gritos,
y de esos tiempos bonitos,
un buen recuerdo ha quedado.

II.
El negro Tomás Mendieta,
que era de origen porteño,
tocó acordeón con empeño,
en muchas cumbias repletas.
Ñato Califa interpreta,
melodías de buena gana,
y de su instrumento emana,
composiciones del viento,
y profundos sentimientos,
de las cumbias chorreranas.

III.
Las tardes de cantadera,
que a menudo se escuchaban,
al azar se celebraban,
en una casa cualquiera.
Allí cantaba el que fuera,
de una manera temprana,
y de ésta diversión sana,
se escuchó en toda la zona,
el compás de la bocona,
y el son de las mejoranas.
  
IV.
Muchos fueron los cantores,
como era el chino Montero,
que salomó con esmero,
y estaba entre los mejores.
Ellos eran los autores,
de sus temas con agrado,
y estos artistas han dejado,
su huella escrita en la historia,
pues hay un eco de gloria,
que el pueblo siempre ha cantado.

martes, 24 de febrero de 2015

Un retrato familiar en La Teoría de Todo y A través del tormento de Francisco Clarck

Hace algunos días tuve la oportunidad de ver el film La Teoría de Todo (The Theory of Everything) y no puedo negar que me conmovió mucho.  Las razones, como lo sospecharán, son obvias; compartir la discapacidad, aunque de un tipo diferente, con un personaje tan ilustre como Stephen Hawking me hizo verme en el reflejo de su vida proyectada en la pantalla.  Estoy seguro que mi esposa también lo vio y aunque no lo dijo, las lágrimas en sus ojos me lo confirmaron.

La historia de este físico inglés la conocí por boca de mi profesora de cuarto año cuando intentaba animarme a estudiar ciencias sin éxito.  Ese año reprobé la materia y me fui al Bachiller en Letras en donde en definitiva fui más feliz.

En la cinta hay muchas cosas con las cuales me identifico, especialmente en la suerte de que me haya tocado una compañera tan valiente y abnegada como Jane Wilde Hawking, la escritora del libro que le dio vida a la película (Travelling to Infinity: My Life with Stephen); hablo de mi esposa Daysi, por supuesto.  Muchos otros elementos me llegaron; esas bonitas escenas en la playa en donde Stephen es asistido por el noble Jonathan que viene a representar a mis inseparables amigos quienes me han prestado sus pies durante tanto tiempo.  Que más les puedo decir…

Pero por encima de todo esto, lo cual ya es significativo para mí, ver esta película me recordó la lectura de “A través del tormento” del escritor chiricano Francisco Clarck, y sobre esto quería escribir un poco.



La primera vez que escuché de A través del tormento fue en unas de mis visitas a la residencia del Maestro Carlos Fong.  Recuerdo que estábamos hablando de literatura panameña y el me pasó aquel libro blanco y me dijo: “esta es una tremenda novela”.

Ahora que la he leído puedo decir que es, sin lugar a dudas, el libro que más me ha costado terminar.  Por mi ánimo propenso a la depresión, leer la historia real de un hombre que pierde en su totalidad el control de su cuerpo por una enfermedad rara para convertirse prácticamente en un cadáver viviente, me afectó.

Creo que esta novela es en sí un acto heroico, un monumento a la tarea de escribir.  Dictar un libro completo en las condiciones deplorables a las cuales se enfrentó Francisco Clarck es digno de una epopeya.

A través del tormento para mí es muchas cosas: es un maravilloso tratado médico sobre Espondilitis Anquilosante escrito por un paciente sin conocimientos científicos, es una novela biográfica de primera línea, de lo mejor que tenemos en el patio, es una lectura obligatoria para todo aquel que pretenda conocer la literatura panameña y también una lectura obligatoria para los estudiantes de medicina por su valor moral para con el paciente que sufre.

Muchos eruditos de la literatura ya han hablado, escrito y elogiado la historia de Francisco Clarck,  cuya vida inspiró esa gran novela panameña "El Desván" de Ramón H. Jurado, por lo que posiblemente mis palabras estén de más.

Stephen Hawking y Francisco Clarck, tienen algunas cosas en común.  Ambos perdieron el control de sus cuerpos a temprana edad.  La única diferencia es que la tecnología le permitió al primero llegar lejos, viajar, hacerse conocido por todos y escribir libros increíbles que le han dado la vuelta al mundo.  Nuestro escritor no tuvo estas oportunidades.  Esto solo me pone a pensar en qué hubiera logrado literariamente este chiricano de haber corrido con una suerte diferente…

martes, 10 de febrero de 2015

Décima: Entre el cuatro y el tres por Leonor Osorio

Mi poeta favorito aún está en el hospital.  No he podido verle en un buen tiempo porque solo dejan entrar a una persona y prefiero que entre alguien más útil para él en estos momentos.  Hoy estuve pensando en él mientras leía estos bonitos versos de chacotería.  Dicha décima estará incluida también en “Mi Legado Ocueño” que esperamos publicar este año cuando mi abuelo se recupere.


ENTRE EL CUATRO Y EL TRES

Estaba el cuatro y el tres
en gran argumento un día
discutiendo entre los dos
cual mejor número hacía


I.
Dice el cuatro con razón
hay cuatro misterios escritos
y cuatro los infinitos
misterios de encarnación.
Cuatro las auroras son
cuatro partes tiene el mes
y de cuatro esquinas es
la torre del nacimiento
discutiendo el argumento
estaba el cuatro y el tres.

II.
Dice el tres en realidad
soy quien lleva la corona
pues tres son las tres personas
de la santa trinidad.
Treinta y tres años de edad
Vivió Jesús el Mesías
que resucitó en tres días
para regresar después
decía muy reído el tres
en gran argumento un día.

III.
Tenemos hasta el momento
cuatro puntos cardinales
erguidos y horizontales
debajo del firmamento.
Cuatro son los elementos
que se dividen en dos
cuatro veces lloró Dios
en el nefasto día aquel
en que vio a Caín y Abel
discutiendo entre los dos.

IV.
Dice el tres soy el primero
mas grande en inteligencia
tres son las grandes potencias
que mandan el mundo entero.
Con tres clavos fue que hirieron
al Señor frente a María
mientras la gente aquel día
por la sus ropas se apostaba
y la túnica ganaba
cual mejor numero hacía.

viernes, 2 de enero de 2015

Giganta del Deseo - Poema Corto

Para Daysi, por supuesto.

Ahora que me miras en esta cama desnudo
con este desorden de músculos maltrechos
con estos huesos: deformes, desechos,
me siento ansioso, expectante y mudo.

Ahora que te acercas sigilosa, giganta del deseo
y que me besas con suavidad para no herirme
y que me levantas en peso, sin siquiera asirme
no me siento avergonzado, diferente o feo.



Pinturas de Manuel Chong Neto.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

... (Cuento Corto) - *Sin Editar*

Para Javier Long

Y de pronto, en medio de la niebla de hollín, en medio del sonido de la pólvora y de las oraciones de mi abuela, vi acercarse a un hombre negro, alto, corpulento, calvo y con una cicatriz grande en la parte izquierda del rostro.  Se detuvo frente a mí por un momento, y después de tomarse un trago de la botella del whiskey barato que traía en su mano, justo cuando nadie nos observaba, cuando todos miraban las luces en el cielo y celebraban la muerte del año, el misterioso peregrino me dijo con una voz ronca, seca y difícil de olvidar: ¡hay dos puestos!, y luego fue como si se marchara para siempre.  Nunca más le he vuelto a ver.  Pero hay veces, en noches como la de hoy, que creo escucharlo todavía caminando por allí…