lunes, 28 de mayo de 2018

En el fondo todos estamos desnudos

Lo primero que pensé cuando vi al poeta y cineasta panameño Alfredo Belda, desnudo en el Tribunal Electoral fue, guardando las distancias, en el profeta Isaías; profeta mayor del antiguo testamento que, entre otras cosas, anduvo desnudo y descalzo por un periodo de tres años como señal al pueblo de Israel (Isaías Capitulo 20).

The prophet in his loincloth - Artista anónimo

Este miércoles 30 de mayo, Alfredo Belda será juzgado en la Corregiduría de Ancón por “acto inmoral” y sancionado con una multa de B/. 1000.00 (mil balboas).  Esto me ha hecho meditar profundamente.

No creo que Belda sea un profeta, pero sí que ha tratado de darnos una señal.  Una señal de que en el fondo, todos estamos desnudos y no lo sabemos.  Nos han desvestido de nuestro derecho a disentir, a no estar de acuerdo.  Nos han despojado del derecho a escoger nuestra forma de protestar pacíficamente.

            A veces también me siento desnudo, a la vista de todos, como cuando no se cumplen las leyes que protegen a los discapacitados, cuando no hay rampas ni accesos adecuados en los lugares públicos (hay cientos de ejemplos).  Me siento sin ropas cada vez que miro los noticieros (las pocas veces que lo hago) y veo la violencia; cada vez que veo actos de corrupción.  Me siento en pelotas cada vez que contemplo las cifras de delincuencia y drogadicción.

No tenemos que apoyar la protesta de Belda ni estar en contra de ella, pero creo que tenemos el deber de respetar y proteger su derecho, que al final es el nuestro.

Imagino que estos mismos que reclaman ser cristianos y correctos, también hubieran multado con mil siclos (antigua unidad monetaria de Oriente Próximo y Mesopotamia) al profeta Isaías por andar en cueros para llamar la atención de un pueblo.

Los invito a hacer el ejercicio y a preguntarse si de verdad tienen “la ropa” puesta.

Por: Jesús Camilo Osorio Barahona
La Chorrera, 28 de mayo, 7:38 p.m.

miércoles, 23 de mayo de 2018

La final más interesante de la última década


Ya inicia la gran final del Campeonato Nacional de Ajedrez 2018.  Un torneo, que este año, tiene unas connotaciones especiales que lo hacen diferenciarse de las versiones anteriores.


MI Jorge Baúles, MF Roberto Carlos Sánchez, MF Alexei Tapia, MN Efrén Ramos
MF Jorge Luis Arosemena, CM Rubén Ulloa, MF Orlando León, CM Reinaldo Ugarte
Finalistas de Ajedrez 2018.

Hacía muchos años (póngale 10) desde que una final nacional no generaba tanto interés y a falta pues de un reportaje preliminar me he animado a dar algunos comentarios en este sentido los cuales están basados en mi experiencia y apreciación personal (21 años como jugador) más allá de ser este un reportaje técnico.

Recuerdo bien las finales del ajedrez nacional en la “era Tokuwaga”.  Las finales de ambos organismos (FENAP y CNAP) eran encuentros reñidos y violentos entre los principales Maestros Nacionales de la época.  Pero mucha de esa información pareciera por momentos estar perdida y el recuento de los campeones de aquellos tiempos, por lo menos a mis ojos, no está del todo claro.  Lo que si es cierto es que estas finales despertaban un interés descomunal y el que no podía jugarlas por no haber clasificado iba a verlas como aficionado.  En estos tiempos era yo apenas un jovencito, pero fui testigo de varias hazañas como la victoria del MN Jorge Luis Arosemena (ahora MF) en el Campeonato Nacional de la CNAP de 1999.  Torneo difícil ya que entró, sin que nadie supiera, un fuerte jugador colombiano llamado Wilson Manzo (lo recuerdo porque es el apellido de mi esposa), un jugador de más de 2200 de rating nacional en Colombia y que casi queda como monarca del ajedrez panameño.  Ese mismo año el MN Alhan Carrera conquistaba el Campeonato Nacional de la FENAP en un torneo reñidísimo también, aunque este título hoy casi nadie lo recuerda o reconoce exceptuando a unos pocos entre los que se incluye este servidor.

Pero después de que las coronas del ajedrez (las dos que habían) cambiaban de portador, a finales de la década del 2000 empezó el reinado de terror del MI Jorge Baúles, sin lugar a dudas el mejor de los jugadores nacidos en nuestro país; un reinado con puño de hierro que no permitió otro campeón salvo en las ocasiones que él mismo no participó en la final (MN Rancés Valdés en 2011 - MF Alexei Tapia y MN Efrén Ramos en 2014) y esto, aunque no lo queramos aceptar, mermó el interés de los aficionados, porque la cosa se tornó sencilla: si Baúles va, gana, sino gana otro.  Fueron 6 victorias en 6 torneos para Baúles del 2009 al 2017.

Así pues llegamos hasta el año 2018 en donde la cosa toma otro color.  Esta final incluye solamente 8 jugadores, pero a mi concepto son (exceptuando  la ausencia del aguerrido MF Patrick Aizpurúa) los más interesantes contendores a la corona nacional.  A continuación algunas apreciaciones personales ordenadas de manera aleatoria.

  •       CM Reinaldo Ugarte entra a esta final como ex Campeón Nacional Amateur.  Es la primera vez, me corrigen si me equivoco, que un Campeón Sub 2000 entra en la carpa grande y creo que es digno de resaltar.  Yo creo que Ugarte lo hará muy bien.  Es un jugador experimentado y ha tenido buenos resultados aún en el extranjero.  Al ser compañero del club CALACH '97 y asociado de Panama Chess Academy tiene el apoyo de casi toda la afición ajedrecística de Panamá Oeste.  Ugarte sabe que es el underdog del torneo pero esto en muchas ocasiones suele ser una ventaja.  Jugar sin presión es siempre favorable.
  •       MF Orlando León obtuvo su título de Maestro FIDE hace relativamente poco.  Es un jugador que aunque joven tiene mucha experiencia.  Honestamente creo que todavía no está en su prime y no ha alcanzado la mayor capacidad de su potencial a mi modo de ver; siento que puede dar mucho más.  Lo mejor que tiene como jugador es una gran voluntad de lucha, la cual le ha causado algunas derrotas innecesarias y, que sabe ganar las partidas claves, como su victoria versus el CM Néstor Sosa en donde obtuvo su título de MF.  Jugadores como Orlando definen los campeonatos.
  •       MN Efrén Ramos ha sido Campeón de Panamá (2014).  Ya esto debería ser suficiente para no sacarlo de la lista de posibles contendores.  Es un jugador muy sólido y está acostumbrado a entablarle y ganarle a jugadores muy superiores a él en el papel.  Es uno de los jugadores más populares de esta final aunque personalmente creo que no está en su mejor momento.  Las finales se ganan estando en el momento indicado con la forma indicada.
  •       MF Alexei Tapia también ha sido Campeón de Panamá (2014).  Sus resultados me hacen verlo como el jugador más sólido de esta final.  A veces me gustaría que arriesgara más en su juego.  Su rating se ha mantenido sobre los 2200 lo cual en nuestro país es una gran hazaña por la media de rating que se maneja, muy por debajo del nivel real.  Alexei a mis ojos, volverá a ser Campeón Nacional aunque en esta ocasión el panorama se le presenta muy difícil.
  •       MF Jorge Luis Arosemena es el león viejo de la llanura (en el buen sentido de la analogía).  Un león que ha sido rey de la selva y ha vuelto por la corona sin importar quien la tenga.  Seis veces Campeón de Panamá (1985, 1999, 2000, ‘04, ‘07 y ‘08) en un periodo de 23 años.  El maestro Arosemena entra en esta final por la puerta grande, ganando la pasada Semifinal Nacional de manera sorpresiva y pasando por encima a una nueva generación que no se esperaba sus fuerzas renovadas.  Me ha gustado mucho ver al maestro Arosemena en la final.  Creo que es el jugador que dará más que hablar en este torneo y al que la mayoría apoya.
  •       CM Rubén Ulloa es a mi concepto el que mejores chances tendría de contender por la corona junto con Baúles y R.C. Sánchez.  Es el dark horse de la carrera.  Hay algo en Ulloa que lo diferencia de los otros jugadores de su generación y es la mentalidad que tiene a la hora de enfrentar a los fuertes.  El rating de Ulloa refleja su gran progreso (2238) en un ascenso casi constante.  Ulloa está en su mejor momento.  Es el jugador a observar en esta final.
  •       MF Roberto Carlos Sánchez.   No es un secreto que el interés de esta final lo ha elevado la nacionalización del Maestro R.C. Sánchez.  Roberto es un jugador de origen cubano pero de corazón panameño.  Ha trabajado desde hace mucho por el desarrollo del ajedrez en nuestro país y ha dedicado grandes esfuerzos en masificarlo.  La nacionalización de Roberto me ha gustado porque ha motivado a varios jugadores que estaban conformados con el equipo olímpico.  Es sin lugar a duda un candidato serio a la corona y en su último encuentro clásico le ganó con negras al campeón de oficio.  Esperemos que la inactividad sobre el tablero no le afecte en esta competencia y que pueda dar su mayor potencial.  Entra a esta final también con un buen resultado siendo el segundo lugar de la Semifinal Nacional (detrás del MF Arosemena).
  •       MI Jorge Baúles  es a mi concepto el favorito del torneo.  Esto por supuesto no es una opinión solamente mía sino de la mayoría de maestros de nuestro país.  Tiene una ventaja psicológica sobre el resto exceptuando, a mi modo de parecer, a R.C. Sánchez.  Ha sido siete veces Campeón de Panamá (2001, ‘09, ‘12, ‘13, ‘15, ‘16 y ‘17) y una vez Campeón Centroamericano Absoluto (2008).  No recuerdo cuando fue la última vez que participando en este torneo, no ocupó la primera posición.  Sin embargo, no sé porque siento que Baúles tiene una deuda con él mismo de ganar el campeonato nacional este año, de legitimar un legado ante sus propios ojos (porque a los nuestros su legado ya está escrito en piedra) contra estos selectos jugadores.   Baúles atraviesa un gran momento en su carrera y ha ganado más de 30 puntos en los últimos torneos internacionales en que ha tomado parte (Cappelle la Grande y el Campeonato Centroamericano en donde obtuvo el Subcampeonato).  Baúles llega motivado en una de las mejores formas que lo hemos visto.

Las grandes ausencias de este torneo han sido los Maestros FIDE: Patrick Aizpurúa, Adrián Fuentes y Jorge Sánchez, todos veteranos de mil batallas.

Lo cierto es que en estos próximos días el ajedrez estará de fiesta.  Al final veremos quien se corona como nuevo monarca de nuestro pequeño reino de los 64 escaques.

Sinceramente,

Jesús C. Osorio B.
Maestro de Ajedrez por Correspondencia
Campeón Nacional de Ajedrez por Correspondencia 2015 y 2016

viernes, 18 de mayo de 2018

Cuento Corto por Alfredo Belda

Los Desnudos somos más

Soñé que estaba vestido con saco y corbata, casi de diseñador, estaba completamente afeitado y con el cabello corto, era un sueño normal más allá de verme sin barba o acicalado. Lo raro era que me veía entrando de nuevo al Tribunal Electoral, como hacen muchos ciudadanos, siempre que llego a este lugar me tomo una foto con la estatua en el medio de la Plaza de la Democracia, ¿Cuál democracia pensaba yo? Pero para mi sorpresa de repente la gente que pasaba me señalaba, me miraba extraño y yo me decía para mis adentros, que cosa, la gente siempre de metida en la vida de los otros. Todo cambió cuando estrepitosamente llegaron dos policías, los reconocí pues tenía quepis, pistolas y toletes, venían acompañado de una señora muy alterada que mientras me señalaba y recriminaba que hicieran algo a los policías, le tapaba los ojos a su nietecita que no debía tener más de 7 u o años, allí fue cuando mi despiste tomó un aterrizaje forzoso, descubrí que tanto la señora como los policías estaban completamente desnudos, si estar vestido se le puede decir al hecho de llevar sombrero o un collar sobre la piel.

Fotografía de Spencer Tunick en Kingston upon Hull.

Al caer en cuenta lo que estaba pasando mire a mi alrededor para descubrir que todos en el Tribunal estaban complemente desnudos, si se puede llamar desnudo a tener algunos accesorios como relojes o carteras. Para mi asombro, detrás de la señora en cuestión y de los policías, se iban abalanzando más personas que me recriminaban que estuviera “tan bien vestido”. La señora espetó: "¡que no te das cuenta de tu acto “inmoral” riñe contra nuestras costumbres del buen vivir y del orden! Los policías confundidos decían “esto ya paso hace muchos años”, “es un performance”, dijo el otro. A los poco minutos tenía tanta gente desnuda a mi alrededor que no sabía yo si estaba en el Tribunal Electoral o en una foto de Spencer Tunick.

Entre empujones de señores y jóvenes muy alterados que, si no fuera por los policías me hubieran desnudado allí mismo. Los policías muy cordialmente me invitaron a salir del área, y yo al saber más que tío conejo dije: “oigan, si el dilema es que estoy vestido pues no pasa nada, paso ahora mismo a desnudarme y los acompaño en su locura”. Hubo unos minutos de silencio entre la multitud allí acuerpada, a lo que la señora reclamó: “¡que lo haga rápido!”, sin quitar un solo momento la mano de los ojos de su nietecita. Primero, me quité la corbata, los zapatos, la camisa y el pantalón, me quedé en calzoncillo y medias para ver la reacción de la gente. A lo que alguien gritó: “¡te nos unes o qué!”, mientras tanto, otro replico… “sí, acá estas con nosotros o en contra nosotros”. En ese momento tuve que respirar profundo y dije bueno “al enfermo lo que pida” y al desnudarme completamente todos se dieron cuenta que no tenía pene. Este sueño, derivó a un extraño cabaret donde mi amiga Charlie Chesse Cake salía desde atrás de la estatua, ubicada en el Tribunal Electoral, en un despampanante bikini que solo le tapaba las partes más íntimas y con música sonando de algún lado para todos acompañarla en una coreografía que decía…” los locos somos más, los locos somos más”… Fue en ese preciso momento cuando me desperté muy contrariado, incrédulo preguntándome si lo que me había pasado fue un sueño o una pesadilla.

lunes, 30 de abril de 2018

El dilema del #NoVoy - Euclides Acevedo (q.e.p.d.)


Encontraron al amigo Euclides Acevedo muerto en El Chorro de La Chorrera después de que desapareciera el pasado 27 de abril; transportista buena gente y trabajador de nuestro distrito. Otro taxista muerto, de los tantos, en una carrera que debió haber dicho no voy.  Otro abril negro para un gremio que pierde cada año miembros a manos del hampa.  El año pasado en por estas mismas fechas le tocó a Rogelio Molina (q.e.p.d.).

Foto que circuló en los grupos de taxistas de Whatsapp.

El Facebook, como era de esperarse, no explota con sed de justicia o al menos no lo hace como cuando criticamos en conjunto al transporte selectivo y lo comparamos con la competencia más desleal de la historia: Uber, Cabify, etc.

Pedimos que nuestros taxistas no digan “no voy” pero no les brindamos la seguridad adecuada, no mejoramos las vías y ni creamos soluciones de tránsito.  Queremos que nos lleven de todos modos aunque esto represente que el taxista gaste un par de horas en un tranque en una carrera que solo paga B/. 1.50 (hablando de la capital) o que desbarate la suspensión de su vehículo en un camino de tierra porque estamos pagando; queremos que nos lleven aunque sea un área roja y sin vigilancia.

Por eso nunca me he atrevido a criticar el "no voy", porque entiendo el negocio y estoy relacionado con las dificultades del mismo, porque tengo familiares en el medio y los han asaltado y golpeado para quitarle los B/. 25.00 que se hacen en un día promedio.

El problema del transporte es complejo, no lo niego, pero crímenes como el de Euclides deberían hacernos reflexionar.  Creo que una persona no debe estar obligada a ir a un lugar donde no se siente seguro o recoger de todos modos a un pasajero que no le inspire confianza, pero en nuestro país no cultivamos la capacidad de ponernos en los zapatos del prójimo.  Pienso que la mayoría de los “no voy” tienen una razón coherente y no creo que simplemente lo digan por maldad o por pereza.

Estoy seguro que hay taxistas malos, como en todo; hoy nos toca enterrar a uno bueno.

Se le extrañará en las carreteras…

miércoles, 14 de marzo de 2018

Colorao' (Q.D.E.P.)

Mil novecientos noventa y seis; once años tenía...

Mamá me levantaba temprano.  Luego me sentaba en el portal en una sillita mecedora de cuero hecha por mi abuelo.  El fresco de la mañana, los rayos del sol de frente, son vitamina d, decía mamá y la expectativa.  Al poco rato, bajando por la calle 45 norte, se acercaba un hombrecillo con el uniforme celeste del IDAAN.  El rostro enrojecido por el calor de la calle; Colorao’ venía a traer el recibo del agua.

¿Cómo le va, Doña Chela?, amiguito ¿cómo estás? y yo emocionado sin saber muy bien que contestarle.  Ese mismo año, después de su segundo título con el San Francisco F.C., accedió a firmarme un autógrafo.  Recuerdo que le dio pena, mamá tuvo que convencerlo como si su firma no valiera un cuara.  Pero lo valía, lo valía para mí y los miles de niños que lo vimos defender incansable el marco del San Fran en aquel juego histórico frente al Plaza Amador.  Nadie pasa…

Luis "Colorao" Rodríguez, San Francisco FC, 1996.

Hace seis días falleció, Colorao’.  Sin homenaje ni pompa.  Bajo tierra, en las profundidades de una alcantarilla oscura.  Realizando un trabajo sin los equipos necesarios, según dicen.  Imagino que tienen razón.  Aquí casi todo funciona así.

Me da vergüenza.  Una vergüenza ajena de que seamos tan ingratos con quien nos dio tanta alegría, por quien se abrieron tantas cervezas.  Un chorrerano entre los chorreranos.

Debimos haber cuidado más a Colorao’.  Darle el valor que se merecía: una ayuda económica o un oficio relacionado con el deporte donde tanto hubiera podido aportar.  Qué sé yo…  O al menos, si no había para más, darle un tanque de oxígeno para que el tipo pudiera hacer su trabajo de forma segura.

Son casi las dos de la mañana.  La mayoría duerme mientras Colón se está cayendo a pedazos y yo aquí que no me termino de convencer de vivir en un país en donde nuestras glorias deportivas mueren en las cloacas.

miércoles, 7 de marzo de 2018

La muerte y el ajedrez

La muerte es inherente al juego de ajedrez.  Las piezas, pequeñas representaciones humanas de un rey, su reina, los obispos, los caballeros, los soldados y la artillería, mueren una y otra vez en batallas feroces solo para reencarnar en la partida siguiente.

No mucha gente fallece jugando ajedrez.  Dicen que Alexander Alekhine, 4to Campeón del Mundo, falleció frente a su tablero en su cuarto en un hotel en Estoril, Portugal, mientras se preparaba para disputar el Match por el título Mundial contra el ruso, Mijaíl Botvínnik.  José Raúl Capablanca, 3er Campeón del Mundo, murió mientras observaba una partida informal en el Club de Manhattan.  Casos como este hay puñado.  Morir jugando ajedrez, morir haciendo lo que más te gusta por momentos me parece un privilegio, una suerte.

 Escena de la película sueca Det sjunde inseglet (El séptimo sello).  En ella se ve a la muerte frente a Antonius Block, caballero cruzado, frente a un tablero de ajedrez.

El ajedrez por correspondencia por su parte, funciona diferente.  Quienes practicamos esta modalidad nos enfrascamos en titánicas luchas teóricas que pueden durar años (he tenido competiciones de más de seiscientos días) en el estudio de ciertas posiciones consultando todo cuando tenemos a mano: bases de datos de partidas y tablas de finales, enciclopedias de apertura, motores de análisis, etc.  El ajedrez postal es un examen a libro abierto, como suelo explicarle a quienes preguntan cómo funciona.

Generalmente intercambiamos correos entre los competidores: “Mucho gusto, me llamo Fulano de Tal, tengo tantos años, trabajo en X empresa, etc.”, “¿Cómo está la familia?  ¿Viste el juego de futbol el fin de semana?”.  Creamos un nexo inevitable.  Nuestro combate nos mantiene en contacto por mucho tiempo.  Llegamos a sentir un verdadero aprecio por nuestros rivales y a forjar amistades que trascienden el deporte.

Hans-Peter Mergard

El día de hoy he recibido la triste noticia del fallecimiento de Hans-Peter Mergard, maestro alemán con quien competí en las Preliminares del Campeonato del Mundo de Ajedrez Postal (ICCF).  Gran persona.  Buen jugador.  Tenía 73 años.  Le sobreviven su esposa y una hija.

SIM Alfredo Cilloniz Razzeto

Por desventura es la tercera vez que recibo una noticia como esta.  La primera vez fue en el año 2013, cuando me enfrenté al SIM Alfredo Cilloniz Razzeto.  Uno de los mejores exponentes de esta modalidad del Perú.  Su muerte me sorprendió realmente pues su fallecimiento llegó cuando se encontraba en posición ventajosa en nuestra partida.  Me superaba en experiencia por mucho.  Este año se realizará una copa en su honor.

CCE Verenzuela, Jesús

La segunda vez fue durante la pasada Olimpiada ICCF, en el segundo tablero.  En esta ocasión fue el Experto Jesús Verenzuela de Venezuela cuyo caso fue particularmente emotivo por el hecho de que obtuviera su título de Experto y una norma de Maestro después de su fallecimiento como si hubiera seguido peleando aún después de partir.

Estas tres muertes me han hecho meditar sobre el tema de este post, me han hecho pensar que algún día yo también dejaré partidas sin terminar, que en un momento no responderé los mensajes de mis rivales y no enviaré más mis respuestas a sus jugadas y que ellos notarán mi ausencia y probablemente me escriban como yo lo hice en su momento: “¿Está todo bien?  Tengo tiempo sin recibir tus jugadas.  Escríbeme cuando puedas” y tal vez algunos días después el director del torneo o el árbitro anunciará mi muerte tras confirmarla con mi Federación.

¿Me extrañarán cuando no esté?  ¿Se preguntarán acaso cual hubiera sido el desenlace de nuestro juego?  No hay forma de saberlo.  Lo que sí sé es que llegado mi momento tendré una muerte como la de Alekhine, frente a un tablero digital en el ciberespacio esperando por mi movida para desentrañar los misterios de su posición.  Al final del día todos los ajedrecistas postales morimos como campeones del mundo, tratando de entender un juego imposible, en busca de la movida perfecta.

domingo, 4 de marzo de 2018

El último caminante (Para mi papá) - *Sin editar


Siempre fue parte de mi vida.

Un martes de carnaval cualquiera, el año escójalo usted; papá alistaba su mochila de guerra como las que trajeron los gringos en el ’89.  Ropa, un par de zapatillas extras, doce o quince pastillas Motrin de 400 miligramos para el dolor, vendas elásticas, Cofal fuerte, un paquete de Maicena, curitas, jabón, un par Gillettes para las ampollas, su reverbero y quien sabe que otras cosas.  Después lo veía colocarse un gran hábito color púrpura hecho por mi abuela y mi mamá, con botones de oro en el hombro izquierdo y una gran cruz latina dorada en la espalda.  Una cinta en la frente, con la que yo jugaba de corbata, del mismo color de su vestido, al estilo de Rambo, un sombrero pintado para protegerse del sol y los lentes Ray Ban aviador.  Ya casi me voy, Chela.

Papá se iba de casa de nuevo.  Un llanto y miedo.  Miedo de golpearme cuando papá no esté.  Tengo que quedarme quieto.

Hazle caso a tu mamá.  No estés saltando en la cama.  No llores que yo vengo en unos días.  Voy a pedirle al Santo.  ¿A pedirle qué, papá?  Voy a pedirle por ti.

La Chorrera, Capira, Chame, San Carlos, Río Hato, Antón, Penonomé, Natá, Aguadulce, Divisa y Atalaya.

Ruta de La Chorrera a Atalaya resaltada. 

Cinco días y 211 kilómetros más tarde, regresaba papá.  Lleno de lesiones, de cicatrices e historias del trayecto.  Cojeando.  Contento de haber cumplido.  Con cuentos de brujas, de duendes, de amigos y buenos samaritanos.  De encuentros con otros caminantes: de Enrique Credidio que hizo la ruta descalzo, de Flecha Veloz, del capitán.  Y otro botón, de los que tenía mi abuela en la gaveta de su máquina de coser era hilvanado en su manto.

Treinta años después ya no quedan peregrinos en los caminos.  Es una tradición perdida del siglo pasado, dicen.  Solo uno se mantiene.  Ahora está viejo.  Divide su promesa en diferentes tramos y le pide perdón al Santo por que le faltan las fuerzas de antaño.  Nadie ha caminado tanto como él, ha recorrido más distancia que de Panamá a Guatemala en sus nueve peregrinaciones en un esfuerzo casi inhumano, sin temor y con fe; el Santo lo sabe y lo perdona.  Sé que sería capaz de darle la vuelta al mundo a pie por nosotros si tuviera el tiempo…

Como quisiera acompañarlo en sus cansancios, pero tengo que conformarme con llevarle agua y animarlo mientras descansa.  Te ves bien.  Te veo fuerte, papá.

Todavía se despide los martes de carnaval.  Ya no tengo miedo.  El llanto lo ponen mis hijas.

Hazle caso a tu mamá.  Pórtate bien.  No me regañen a Lluvia.  No llores, Luna, que yo vengo en unos días.  Voy a pedirle al Santo.  ¿A pedirle qué, abuelo?  Voy a pedirle por ti.