sábado, 22 de agosto de 2015

Décima “El zahorí de la Llana” por Benjamín “Min” Acevedo

“El zahorí de la Llana” es probablemente la décima más famosa del trovador y poeta, Benjamín “Min” Acevedo.  En esta ocasión les traigo una versión un poco diferente de la que se grabó en el estudio.  Dicha versión la escuché en una cantadera entre "Min" Acevedo y Agustín Rodríguez.  Está demás decir que obras como esta son parte fundamental de nuestra identidad como panameños y de nuestra historia poética nacional.  Espero que les guste tanto como a mí…



I.
Fue por los tiempos del monte
mucho antes de la faragua
cuando el cerro Canajagua
desafiaba el horizonte.
Cuando el ruido del sinsonte
hace rugir la sabana
cuando en la tierra lejana
cantó la pavita de tierra
nació pegado a la cierra
el Zahorí de la Llana.

II.
Nació cuando la tepesa
llorando quebrada arriba
buscaba su hija perdida
de Bombacho hasta la Mesa.
Por allá el misterio empieza
con su leyendas aldeana
me dijo una buena anciana
que en viejas noches de invierno
lloró en el vientre materno
el Zahorí de la Llana.

III.
Y ya estando grandecito
con los duendes conversaba
mientras su madre lavaba
bajo un palo de caimito.
A mí me dijo un viejito
con su paciencia serrana
que era tan grande su fama
de sabio y de curandero
que no era un simple hierbero
el Zahorí de la Llana.

IV.
Para un picao’ de culebra
no tenía comparación
le rezaba una oración
y lo sentaba en tres piedras.
Con plumas de un ave negra
más el cuero de una rana
y el rabo de una iguana
y un poco de ají picante
lo ponía de buen semblante
el Zahorí de la Llana.

V.
Mi abuelo me dijo a mí
que un día perdió su caballo
y maldijo los mil rayos
se fue a ver al Zahorí.
Lo hayo pelando maíz
Ese día por la mañana
Mi abuelo largo la ruana
Y saludo al hombrecito
Es que era un hombre chiquito
El Zahorí de la Llana

VI.
Bramó en el monte el chivato
cuando el zahorí murió
y en el rancho apareció
un perro prieto un gato.
Se veían de rato en rato
correr debajo de su cama
sapo, culebras y ranas
y hasta un pájaro brujero
que tuvo de compañero
el Zahorí de la Llana.


Décima grabada por Benjamín "Min" Acevedo.

jueves, 16 de julio de 2015

Feliz Cumpleaños Papá

El día lo recuerdo claramente, aunque el año no.  Yo era apenas un niño y me trasladaba de un lado a otro en un pequeño triciclo que aun debo tener guardado en algún lugar de la casa.  Era el cumpleaños de mi papá o tal vez el día anterior.  Mi abuelo Papa Nol (Leonor Osorio Tejedor, q.e.p.d.) me llamó desde el otro lado de la calle.  Él estaba en casa de mi tía Ecilda, sentado en el piso del portal, a mi altura, en chancletas, con su particular sindactilia al aire libre.

Me había llamado para enseñarme unos versos para dedicárselos a mi padre en su cumpleaños.  Me dijo que le dijera que los había hecho yo para que se pusiera contento.  Recuerdo vívidamente su legendaria voz ronca y su manera particular de recitar la poesía.  El pie de décima era el siguiente:

Felicidades papá
por los años que has cumplido
y le tengo a Dios pedido
que sigas cumpliendo más.
Cuarenta y tantos años ya
que tienes, me desespera
como Dios me considera
y al lado tengo a mi madre
pido que viva mi padre
yo no quiero que se muera.


Estos versillos no los he olvidado, y sé que nunca los voy a olvidar, aunque ahora mientras los escribo siento tristeza.  Es el primer cumpleaños de mi viejo, sin su viejo.  Mi abuelo se nos fue a principios de año, pero el poder de su poesía es tal que, desde la eternidad, me ayuda una vez más a felicitar a mi padre.  Te quiero mucho papá.  Feliz Cumpleaños…

Mi viejo con su viejo...

miércoles, 24 de junio de 2015

Décima: "La Gaviota" por Agustín Rodríguez

Me cuenta mi padre que Agustí Rodríguez, durante los últimos años de su vida, vivía con una dama que cuidaba de él y le hacía compañía a la cual llamaba: “Gaviota”.  La siguiente décima fue una composición que hiciera “La Perla Negra de Herrera” para el que fuera su último amor.  He sentido la necesidad de publicarla.  Por mi amor a la décima no quiero que estos versos caigan en el olvido y estoy seguro que Agustín tampoco…



La Gaviota (Torrente: Gallino Lamento)

I.
Un nueve de enero fue
cuando la vi caminando
mientras me estaba tomando
una taza de café.
En mi auto me acerqué
cuando mi presencia nota
una sonrisa le brota
de sus labios de rubí
así fue que conocí
a mi preciosa gaviota.

II.
Pensé lograr otra hazaña
como estaba acostumbrado
y hoy me encuentro enredado
en mi propia telaraña.
Y con su ternura baña
una gran pasión ignota
porque el corazón revota
dentro del pecho escondido
acelerando el latido
el amor de mi gaviota.

III.
Siento su aroma especial
cual si fuera la natura
dar amor a esta altura
es bello y excepcional.
En el lecho conyugal
su cabello se alborota
y su aliento gota a gota
me lo bebo con agrado
es que estoy enamorado
de mi preciosa gaviota.

IV.
Siento la necesidad
de verla cada momento
ella es mi tormento
mi alegría, mi vanidad.
Me tortura la ansiedad
si en la distancia remota
cuando una fecha se anota
sufre una fatal caída
es la fuente de mi vida
el amor de mi gaviota.

V.
Me imagino cuanto siento
verla bailando encantada
si un ave no está enjaulada
anda libre como el viento.
Detenerla yo intento
aunque la angustia me azota
si en mi existencia se agota
les diré un viejo pronombre
cada corazón de un hombre
lleva dentro una gaviota.

martes, 26 de mayo de 2015

Décima: "Juramento Cumplido" por Agustín Rodríguez

Poco antes del fallecimiento del gran Agustín Rodríguez, la Perla Negra de Herrera, mi padre, quien fue siempre admirador de este baluarte del folklor, tuvo la oportunidad de visitarlo varias veces.  De aquellas conversaciones que tuvieran me ha quedado un puñado de décimas que afortunadamente mi papá anotó.  He querido compartir la siguiente, que es francamente una de las que más me gusta.  La he transcrito fiel al archivo que reposó en la laptop de mi padre hasta hace poco.  Espero poder compartir algunas más de este gran decimista panameño en un futuro próximo.  Aquí se las dejo, a la luz del prisma...


Juramento Cumplido (Torrente: Zapatero)

I.
Camino del pueblo un día
a un jinete en su montura
en medio de la llanura
distingue la serranía.
Se pierde en la lejanía
el eco de un estribillo
cuando el garañón rosillo
llega a una laguna leve
mientras el caballo bebe
él enciende un cigarrillo.

II.
Se estuvo un rato pensando
luego la marcha reanuda
hombre y bestia siguen muda
por el camino avanzando.
Ya se estaba aproximando
de lejo’ el pueblo veía
desde hace tiempo seguía
la pista de aquel malvado
el que un día menos pesado
mató lo que más quería.

III.
Llega al pueblo decidido
luego entra en la taberna
con su pistola moderna
iba con el pecho erguido.
En el momento ha pedido
un trago con voz violenta
al mismo tiempo presenta
un retrato un poco viejo
“he venido de muy lejos
para saldar una cuenta”.

IV.
Le pregunta al cantinero
si conoce la persona
mientras el trago se toma
el valiente forastero.
Le dice el otro: “no quiero
en mi cantina violencia”
volteándose con paciencia
ante aquellos parroquianos
y el retrato en sus manos
lo mostró a la concurrencia.

V.
Cuando el otro se enteró
de que lo andaban buscando
se estuvo un rato pensando
y después se presentó.
A la cantina llegó
atravesando el umbral
hijo de Dios y del mal
dígale muy claramente:
“si tú eres hombre valiente
defiéndete como tal”.

VI.
Estando ya frente a frente
le pregunta: “tú eres hombre”
dice el otro: “de renombre
siempre he sido suficiente”.
Se escucharon de repente
las pistolas detonar
así tuvo que acabar
con el pecho ensangrentado
el cuerpo de aquel malvado
se vio en el suelo rodar.

VII.
Luego monta en su corcel
y sin mirar para atrás
para no volver jamás
se aleja del pueblo aquel.
En el cementerio él
llega a una tumba y la besa
de rodillas le confiesa
mostrando su gallardía
“como te juré alma mía
he cumplido mi promesa”


Autor: Agustín Rodríguez

La Perla Negra de Herrera

jueves, 16 de abril de 2015

"Dedicatoria para el Ing. Ernesto Calvo y Elia María por su casamiento" por C. Enrique Osorio González

El pasado 24 de enero del presente año, en la ciudad de Santiago de Veraguas, se llevó a cabo el casamiento de mi querido amigo, el Ing. Ernesto Calvo y mi prima Elia María.  Siguiendo el ejemplo de mi abuelo Leonor Osorio Tejedor, con motivo de la boda, mi padre escribió esta décima que me atrevo a compartirles.

I.
Ernesto presta atención
que hoy Polidoro y María
te entregaron este día
parte de su corazón.
Es propicia la ocasión
y lo que el momento deja
pues el ambiente refleja
que en el amor se han unido
pido un aplauso nutrido
para esta feliz pareja.

II.
Cuando se hizo ingeniero
después de que se graduó
él de inmediato pensó
en formar su hogar primero.
Me dijo amigo yo quiero
una mujer muy capaz
inteligente y es más
que me dé todo su amor
le dije: “ve al interior,
y allí tú la encontraras”.

III.
Seis meses habían pasado
cuando él feliz me llamó
porque por fin encontró
la mujer que había soñado.
Y es que se había enamorado
de la linda Elia María
que para sorpresa mía
resultó ser mi sobrina
una muchacha muy fina
que hoy lo llena de alegría.

IV.
Muy feliz está tu abuelo
que hoy son esposo y esposa
ella fiel y cariñosa
y él dueño de sus anhelos.
Quiero pedir hasta el cielo
con todo mi corazón
levantando una oración
en estas cuatro paredes
que Dios esté con ustedes
y les dé su bendición.

El Ing. Ernesto Calvo y la Ing. Elia María


Por: C. Enrique Osorio González
“Ocueño”

24 de enero de 2015 

jueves, 2 de abril de 2015

"Una dedicatoria para mi padre Leonor Osorio Tejedor (1927-2015) de su familia" por C. Enrique Osorio González

El día de ayer enterramos a mi abuelo.  Yo no le pude escribir nada.  Ninguna página en blanco me permitió manchar su pureza.  Mi padre sin embargo, que es de poco escribir, sacó la cara por mí y le hizo esta emotiva décima de despedida a nuestro patriarca.  La he querido compartir con todos ustedes.

I.
Hoy nos dejaste papá
Muy tristes y sin consuelo
Pero yo sé que en el cielo
Te encuentras ya con mamá.
Con nosotros quedará
El recuerdo que has dejado
Los consejos que me has dado
Tus versos, poesías y prosas
Porque todas estas cosas
Son parte de tu legado.

II.
Sé también que finalmente
Has vuelto a ver a Pablito
Nuestro pequeño hermanito
Que perdimos tristemente.
Pero también muy presente
Con nosotros has de seguir
Y cuando quiera sentir
De tus brazos el abrigo
Para encontrarme contigo
Tu libro yo voy a abrir.

III.
Tu madre te ha recibido
Con un abrazo amoroso
Feliz y llena de gozo
Porque Dios te ha bendecido.
Y aunque ya te has despedido
Veo tus bisnietos pequeños
Que llevan como en un sueño
Tu poesía como bandera
Desde hoy tu familia entera
Lleva tu legado Ocueño.

IV.
Tu padre está junto a ti
Ese que tanto añoraste
Y que tanto recordaste
Cuando tú estabas aquí.
Y aunque te fuiste de mí
Yo te prometo papá
Que un verso no faltará
Para ninguna ocasión
Y seguir tu tradición
Que jamás se olvidará.

V.
Ahora te hablo madre mía
Tú que tanto nos amaste
Y que mucho nos cuidaste
Tantas noches, tantos días.
Solo decirte quería
Que mi padre te cumplió
Lo que él te prometió
Allá en tu fallecimiento
Y hasta el último momento
De su familia cuidó.

Leonor Osorio Tejedor
1927-2015


Por: C. Enrique Osorio González
“Ocueño”

La Chorrera, 1 de abril de 2015

martes, 24 de marzo de 2015

Hay algo heroico en el libro de mi abuelo – Mi Legado Ocueño

El pasado miércoles 11 de marzo, en la Sala de Cuidados Semi Intensivos de la Caja de Seguro Social, frente a otros cinco pacientes en estado de gravedad, un puñado de enfermeras y una doctora muy buena, mi abuelo realizó el lanzamiento oficial de su libro Mi Legado Ocueño.

Qué lugar más extraño para hacer un lanzamiento literario pero así son las cosas.  La vida da muchas vueltas…

Mi padre y yo, después de mil peripecias para traspasar la infranqueable seguridad de la C.S.S. logramos llegar a tiempo para presenciar el evento a la hora de la visita.  Con nosotros llevábamos la primera y única copia del libro, la cual obtuvimos después de mucho rogar al dueño de la imprenta.

Como a eso de las 5:10 p.m. mi abuelo tuvo por primera vez su libro en sus manos.  Lo vi llorar.  Estaba feliz.  Mi padre lloró también y yo, lloré como siempre.  “No sabe cuánto se lo agradezco” me dijo.  “Muéstreselo a las enfermeras para que sepan quien es Leonor Osorio”.  Así lo hicimos y leímos algunos versos que arrancaron sonrisas de todos.  “Me siento muy emocionado y orgulloso”.  Que les puedo decir…

Hay algo heroico en el libro de mi abuelo.  El hecho de que publique precisamente ahora que él está tan delicado y luchando por su salud me conmueve de sobremanera.  Sí.  Creo que hay algo heroico: es esa necesidad que tenemos los escritores de que nos lean, de compartir nuestras ideas, nuestros sentimientos, de gritar que estamos vivos.  Esa necesidad de perpetuarnos en el papel y trascender.  Siento que mi abuelo lo ha logrado.  Siento que mi abuelo es mi héroe.


La única foto de aquella tarde.