sábado, 14 de marzo de 2020

Conversación con un paciente en cuarentena // COVID-19 // Parte 3 // 13 de marzo de 2020


            Es increíble que un suceso que tuvo lugar en un Mercado de Wuhan y que hace dos meses se veía como algo lejano, esté ahora en nuestra puerta; y uno se pregunta: quienes serán tus primeros conocidos o seres queridos que tengan que enfrentarse a esta condición.


            Ayer tuve la oportunidad de conversar con un paciente con síntomas que está en cuarentena y en espera del resultado de su examen de COVID-19.  Aunque fue una conversación en línea (por Whatsapp), no dejó de ser una experiencia surreal al ser esta persona conocida y querida para mí.


            Esta persona es miembro del sistema de salud, y tomó todas las medidas pertinentes para evitar el contagio en su trabajo, sin embargo no fue por ese ámbito en donde el COVID-19 pudo haber encontrado el camino a su hogar.  Su pareja, tuvo contacto directo con un caso positivo de COVID-19 en nuestro país (su jefe, que viaja por razones laborales) y por esta razón, al momento de presentar los síntomas, fueron puestos ambos en cuarentena preventiva.

            “Mi trabajo que adoro no me produjo problemas, fue mi pareja, ya que su jefe salió positivo”, empezó diciéndome.  “Medida de prevención: quedarse en casa toda la familia. Pero ahora tengo fiebre, cefalea, odinofagia y moco, sin tos.  Como un resfriado común.  Pero con el contacto se llevaron pruebas que estamos esperando”.

            El caos que el COVID-19 está creando en nuestro país no tiene precedentes.  No recuerdo cuando fue la última vez que nuestro país fue puesto en estado de emergencia.

            La solución está en nuestras manos, me dijo “Cuando salgan que se quiten ropa, zapatos y prendas y que se bañen afuera.  Que entren limpios a casa.  Parece exagerado pero es lo mejor.  La ropa debe lavarse de una vez”.

            “Tengo el conocimiento para hacerle frente al COVID-19, sin embargo el destino me jugó una pesada broma.  La del factor de riesgo era yo, la que lidia con enfermos soy yo, no mi pareja”, me dijo con frustración.  “Nos tomó desprevenidos.  Ahora a cumplir con las directrices del MINSA esperamos los 15 días de aislamiento tranquilos y unidos como familia.  Pero con los cuidados como si fuéramos positivos hasta que salgan los resultados”.  Los síntomas de su pareja son los mismos “pero con olor a COVID por la relación”.

            “Cuando salga del aislamiento correré más riesgo.  Aquí estamos seguros mientras sigamos siendo negativos”.

            Esta conversación ha sido publicada con plena autorización de la persona afectada quien mantendrá su identidad sin revelar por razones laborales.

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