viernes, 11 de julio de 2014

Se necesitan patriotas con urgencia - Revista Chicha Fuerte

            ¿Cuántos panameños estarían dispuestos a morir por la bandera o por la patria?  No conozco la respuesta a esta pregunta pero francamente estimo que son muy pocos.  Estimo que son pocos por la manera en que nos comportamos como país; por esa filosofía nacional del “juega vivo”.  Como pueblo, nos cuesta identificarnos con las luchas de nuestros semejantes y este problema, porque creo que es un problema, tiene sus raíces en diferentes causales y una de ellas es la falta de una gestión cultural adecuada para Panamá.

Un patriotismo sin amor por la cultura propia, es un patriotismo hueco, débil e ineficaz.  Ese “¡Viva Panamá!” de los 3 de noviembre no funciona si realmente no se siente y se demuestra con los actos.  Lo curioso es que todos nuestros gobiernos post Invasión han invertido una gran cantidad de dinero en la construcción de obras apoteósicas (algunas muy necesarias, otras no tanto) para crear un patriotismo de cemento, obviamente sin éxito hasta ahora.

No recuerdo cuando fue la última vez que se invirtió en la cultura como parte del Plan Nacional de Gobierno.  La razón de esto, probablemente, es que la cultura se percibe como una inversión que no brinda ganancias monetarias inmediatas.  Tal vez esto sea verdadero, hasta cierto punto, pero es innegable que una persona con un valor patriótico real, responde mil veces mejor a los intereses de un país que alguien que no le importa más que mejorar su propia condición y velar por sus propios intereses.  ¿No es esto acaso lo que se le critica a nuestros políticos muchas veces? 

Quisiera que examináramos por un momento al pueblo alemán, el cual es un pueblo que admiro por su historia y su cultura.  El alemán es un pueblo “ganador”; la economía alemana es el motor de la Unión Europea (tanto así, que para el 2015 tiene su primer presupuesto libre de deuda externa desde 1969), sus deportistas, sus artistas y sus músicos son del mejor nivel, sus escuelas y universidades son ejemplares.  En algunas ocasiones me he preguntado, qué es lo que hace que una nación se comporte de esta manera y la respuesta es muy sencilla: su cultura.  Históricamente Alemania ha peleado en dos guerras mundiales, estando muy cerca de ganar en ambas.  Es cierto, haciendo cosas incorrectas en el ínterin, pero lo que quiero que se vea es la fuerza del pueblo alemán como tal.  Claro, este sentido patriótico no nació de la nada, ya que hubo por ejemplo en el siglo XIX grandes gestores culturales en esta nación, siendo uno de los más importantes, Richard Wagner, quien revivió, junto a otros compositores, filósofos, escritores y artistas de su época, la identidad alemana, lo que permitió eventualmente que se levantara el renovado Imperio Alemán.  La cultura fue la fuerza que le dio impulso a ese patriotismo germánico.  Esto es solamente el caso de Alemania, pero qué decir de Japón, Inglaterra, Bélgica, Holanda, Estados Unidos, Rusia y Francia, solo por mencionar algunos.

Hace algunos días leí un artículo escrito por un reconocido literato panameño, el Maestro Pedro Crenes Castro, acerca de la creación de un Ministerio de Cultura, una idea que se ha venido masticando desde hace algún tiempo.  Yo creo que este sería el primer paso que debemos dar como nación en pro de la cultura.  Como decía el artículo, un Ministerio cuenta con un mayor presupuesto y una mayor presencia en el gabinete Presidencial que un Instituto.   En Panamá, está de más decirlo, sobran las personas capaces de ocupar esta oficina.

Para mí, fue un poco triste ver el pasado 15 de mayo a las personas compartiendo artículos en internet acerca de Victoriano Lorenzo sin siquiera conocer el legado de este valiente héroe panameño.  Los amigos de “Héroe Transparente, la película” publicaron algunos videos en Youtube preguntando en la calle “¿Qué sabes de Victoriano Lorenzo?” y las respuestas de las personas demuestran que gran parte del pueblo panameño no conoce su historia.

En el siglo pasado tuvimos muchos escritores que con sus obras intentaron levantar el espíritu y la identidad panameña, tal es el caso de Joaquín Beleño, Justo Arroyo, Francisco Changmarín, entre otros.  Hoy en día necesitamos más como ellos, sin embargo, esto no se podrá lograr sin un verdadero apoyo al artista, al escritor, al pintor, al actor y al músico nacional.

Lo que quisiera ver es ver más novelas, cuentos, poemas, obras de teatro y composiciones musicales de Vasco Núñez de Balboa, de Victoriano Lorenzo, de Belisario Porras Barahona, de Ascanio Arosemena, del General Esteban Huertas, de Roberto Durán, de Irving Saladino, de la Guerra de Coto, de la Guerra de los Mil Días, de la lucha por el Canal de Panamá y del 9 de Enero.  No deseo ver jóvenes compartiendo en Facebook artículos que ni siquiera leen sobre Victoriano, yo quiero jóvenes que quieran ser como él.


Panamá está atravesando por una “Época de Oro”.  Somos una de las economías emergentes más fuertes de Latinoamérica (solamente superados por Chile) pero nada de esto nos ayudará si estos recursos no son utilizados de la manera correcta, siendo una de estas un mayor apoyo a la cultura.  Podemos obtener grandes cosas si logramos que el panameño ame su cultura, la cual es finalmente el verdadero Panamá.  Este país necesita patriotas con urgencia.

Este artículo aparece en la revista web Chichafuerte.com

Enlaces de interés:

Se necesitan patriotas con urgencia – Chicha Fuerte - http://chichafuerte.com/se-necesitan-patriotas-con-urgencia/

martes, 17 de junio de 2014

Un lienzo en la Puerta de Emergencia – “Monchi” Hormi

            El arte que exhibían hace algunos años los buses Diablo Rojo está en extinción.  Ahora los nuevos vehículos de “lujo” (el lujo entre comillas) han reemplazado al viejo y eficiente modelo Bluebird que tan orgullosamente se paseó durante muchas décadas en nuestro país.  Aquellas galerías ambulantes llenas de coloridos dibujos fantásticos que mezclaban el estilo Heavy Metal con caricaturas del Pato Lucas han sido sustituidas por el frío color blanco del Metro Bus.  Este arte, hoy casi olvidado, era obra de pintores del patio que dedicaban muchas horas realizando su trabajo para exponerlo a la vista de todos siendo hasta mal remunerados en ocasiones.

            Hoy La Chorrera se viste de luto por la desaparición de uno de esos artistas: el gran Ramón “Monchi” Enrique Hormi.

“Monchi” Hormi en plena faena.

            Conocí a Monchi gracias a mi padre que lo contrató para que me ayudara a plasmar los diseños de algunos personajes de mi primera novela “La Princesa de Cristal”.  Monchi era un hombre agradable y muy buena gente; se sentó conmigo la tarde entera con un cuaderno de dibujo y lápiz en mano para ir trazando mis ideas hasta convertirlas en los primeros bocetos que posteriormente perfeccionara Lei Sa y que hoy se ven en la portada de mi libro.

            Aquella tarde hablamos mucho sobre dibujo, especialmente sobre el trabajo de Frank Frazetta y Boris Vallejo, de los cuales él era fanático y de los cuales a veces tomaba ideas.  Me contó sobre la historia de la decoración de los buses en Panamá y sobre sus pinturas más famosas: El Franco Nero (que mi padre también recordaba), Ismael Rivera y El Zorro.  También me invitó muy emocionado a la exposición de “puertas de emergencias” que tendría ese mismo año.

Monchi era un hombre que buscaba toda oportunidad para revivir y perpetuar su arte, que declinaba con el paso del tiempo.  Aquella tarde hablamos sobre la posibilidad de que los vehículos del Metro Bus fueran decorados con los diseños coloridos que caracterizaban nuestro transporte pues para él, esto formaba parte no solo de nuestra cultura, sino también de nuestro legado como panameños.  Estuve de acuerdo con Monchi ese día y sigo estándolo hoy.

Monchi en el Bienal del Sur 2013.  Fotografía de Busólogos Panameños.

            Al menos hoy le deja una herencia de colores a nuestro distrito y aún en su casa reposan muchos cuadros esperando ser colgados y apreciados por todos.  Lastimosamente la muerte ha sorprendido a nuestro amigo demasiado pronto, pero sus pinturas vivirán en los buses de La Chorrera que aún transitan diariamente con su nombre en la “puerta de emergencia”.

Algunas pinturas de Monchi:

El Zorro

Ismael Rivera

Roberto Durán

Irving Saladino

Todas las fotografías han sido tomadas respetuosamente de los siguientes enlaces.

Enlaces de interés:

Panamanian bus artists persist despite diablos rojos' decline - http://www.thepanamanews.com/pn/v_15/issue_13/culture_07.html


Arte de la pintura requiere de un estilo propio -  http://portal.critica.com.pa/archivo/01302005/lav07.html


jueves, 12 de junio de 2014

Ajedrez en las escuelas: Una herramienta para pensar - Revista Chicha Fuerte

            La idea de incluir al ajedrez como una materia escolar no es nueva.  Históricamente muchos países de primer mundo tienen al “juego ciencia” en sus planes de estudios como una herramienta para desarrollar el pensamiento de los más jóvenes.  En Rusia por ejemplo, el ajedrez es uno de los deportes más importantes y no es sorpresa que 9 de los 16 campeones mundiales tengan un origen soviético.  Cuba, España, Argentina, Estados Unidos, Inglaterra y Alemania son solo algunos de los países que lo utilizan.  No en vano la UNESCO recomendó en 1995 a todos sus países miembros la incorporación del ajedrez como materia educativa en todos los niveles de enseñanza.

Los beneficios de aprender y practicar el ajedrez son indiscutibles y están bien documentados por diferentes estudios realizados en todo el mundo.  El ajedrez nos enseña a resolver problemas, ejercita nuestra memoria, nos ayuda a tomar mejores decisiones, eleva el coeficiente intelectual, previene el Alzheimer, combate la esquizofrenia, sube la autoestima, aumenta la capacidad de cálculo, desarrolla nuestra creatividad, entre otras cosas.  Sin embargo, lo más importante de todo es que la promoción del ajedrez tiene un costo sumamente bajo en comparación con otras actividades; solo se necesitan un tablero de 64 escaques y 32 piezas para practicarlo.

En Panamá nuestros estudiantes están faltos de actividades que los ayuden a mejorar su manera de pensar.  Necesitamos que aprendan a tomar sus propias decisiones mediante el análisis.  La Federación de Ajedrez no ha tenido éxito aun en que el Ministerio de Educación considere la inclusión del ajedrez en el plan de estudio y es posible que esto se deba en parte a la poca popularidad que tiene el juego en nuestro país.  Pero no es tarde...

La idea de que el ajedrez entre en las escuelas es posible y se puede realizar por ejemplo, con un plan piloto en algunos colegios públicos.  Incluirlo como materia opcional en el plan estudiantil y observar los resultados.  La Federación de Ajedrez de Panamá cuenta con profesores y entrenadores preparados para llevar a cabo el proyecto por lo que el elemento humano ya lo tenemos.  El presupuesto que se necesita es “mínimo”.  El ajedrez ha dado resultados positivos en todos los países en donde se ha utilizado y no hay razón para pensar que nosotros seremos la excepción.
           
            Panamá necesita jóvenes pensantes, gente pensante, más aún en esta época que está viviendo nuestro país.  El ajedrez es una herramienta que nos ayudaría a ir en esa dirección y que está a disposición de todos, solo tenemos que decidirnos a usarla.


Por: J.C. Osorio Barahona
Clase “A” Nacional de Ajedrez

Este artículo está incluido en la página de Facebook de la revista web Chicha Fuerte.

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viernes, 23 de mayo de 2014

Cuando el agua se fue. Cuento - Revista Chicha Fuerte

            Cuando el agua se fue nadie pensó que no iba a regresar.  Todo el mundo estaba tan ocupado con el Carnaval que no había tiempo para pensar en otra cosa.  Habían pasado ya tres días de culecos continuos en toda la provincia y el agua, como es usual en esta fiesta, se despilfarraba.  De repente el agua se fue y tuvieron que suspender los culecos.  Allí empezó la cosa…

La gente tuvo que regresar a sus hogares con ganas de seguir la mojadera pero sin poder hacerlo.  “Dicen que es un daño” decía la gente, pero nadie sabía quién lo había dicho o qué tipo de daño era y aunque todo el mundo lo esperó, el gobernador no se manifestó ese día.

            Por andar de fiesta la gente no pudo recoger agua.  Solo unos pocos lograron llenar algunos tanques amarillos, de esos de pintura, con agua para bañarse, lavar, cocinar y beber.  Así que las familias tuvieron que salir a los supermercados a comprar agua embotellada para tomar.  Nadie estaba realmente preocupado, porque en nuestra provincia es usual que el agua o la luz se fueran varias veces al mes y regresaran al poco tiempo.  Pero el agua no volvió esa noche, ni el día siguiente, ni el que siguió después.

            “Tamos viviendo como los gorgojos” se comentaba por allí.  Los titulares en los periódicos decían: “El gobierno aún investiga el daño, pide paciencia”.  Pero el problema no era la paciencia, sino la falta de agua.  Aquel día el gobierno se manifestó repartiendo tanques vacíos para que la gente almacenara agua y se pudiera aprovisionar.  Irónicamente lo único que faltaba era el agua.

En los supermercados el agua se agotó también y los vecinos se reunieron para ir en grupo a un río en busca de agua para el vecindario.  Recuerdo que fuimos en un camión de acarreos que pagamos entre todos.  Cada uno llevaba consigo los tanques que nos habían regalado.  Fue un viaje corto, nuestra provincia se conoce por sus ríos, tenemos muchos así que el agua no nos haría falta, pero cuando llegamos al primer río sufrimos la primera decepción.  Estaba lleno de basura; había tanta basura que al río le costaba seguir su cauce.  Había de todo allí, desde refrigeradoras viejas hasta el chasis de un diablo rojo.  Era la basura de todos pero como es usual, nadie la reconoce.  “¿Cómo es posible que el gobierno no haya limpiado esto?” alguien preguntó.  Allí nos encontramos un camión con personas de otro barrio que también trataban de conseguir agua.  Acordamos irnos juntos y fuimos al segundo río el cual era una réplica del primero solo que con más basura.  Nos alejamos un poco más hasta llegar al tercer río pero este último servía como vertedero de una fábrica de mosaicos en la cual trabajábamos muchos de nosotros.  El agua no se podía utilizar sin correr el riesgo de envenenarse… Era una lástima.  “Tanta agua por el gusto” dijo un viejo.

Esa noche regresamos con los tanques vacíos a nuestras casas en donde nos esperaban nuestras familias ansiosas por bañarse.  Nadie se pudo bañar y por eso nadie fue al trabajo.  No se podía entrar a los baños por la hediondez; hubo que hacer las necesidades en el patio.  La radio anunció que el gobierno aparentemente había encontrado el daño pero la pieza necesaria para la reparación no la había en nuestro país; la mandaron a pedir a China.  En otras noticias los carnavalitos son todo un éxito en las otras partes de la república.

Así pasaron los días y la cosa se fue poniendo más fea.  Al menos de otras provincias venían camiones llenos de agua que la vendían carísima.  Pero no había de otra, teníamos que adquirirla a cualquier costo.  El barrio de nosotros era pobre, así que no todos pudieron comprar.  Era difícil, para los que habíamos comprado, ver las caras de desesperación de los demás.  Pero no había de otra, eran ellos o nosotros.  Paulatinamente el agua comenzó a tener más valor que el dinero.  Lo comprobé un día en que la vecina me cambió un collar de plata roto por medio tanque de agua, estaba desesperada, pero lo acepté por ayudarla aunque ahora me siento mal por eso pero ni modo.  Esto complicó más las cosas porque se formaron pandillas y empezó la robadera de agua.

Vivíamos con miedo de perder nuestra agua y cuando el camión venía ya la repartición no era ordenada sino más bien una empujadera en donde solo los más fuertes lográbamos a veces salir con un tanque de agua limpia.  Un día en medio del desorden voltearon un tanque ajeno y hubo un apuñalado.  La cosa estaba violenta.

La gente ya ni se acordaba del dinero, todo se pesaba y se medía en agua.  Una libra de arroz valía medio litro de agua, una libra de carne dos litros y medio.  Pronto los camiones dejaron de venir al barrio, porque era más rentable vender a los más pudientes que podían pagar un precio mayor.  Tratamos de manifestarnos pacíficamente, pero el gobierno no nos escuchó.  Marchamos al centro de la ciudad y hubo disturbios.  Nos echaron a los antimotines.  Nos defendimos con piedras y lo que encontramos en la calle.  Hubo fuegos que no se supo quiénes los causaron en medio del gran saqueo que se formó.  De nada sirvió, porque ese día el gobernador tampoco habló y la sequía siguió.  La televisión anunció que había que tener paciencia, pronto el daño estaría arreglado.

No estoy seguro de cuánto tiempo transcurrió, lo que sí puedo asegurar es que estábamos irreconocibles.  El agua no había vuelto en tanto tiempo que empezamos a olvidar para qué eran los grifos de nuestras casas.  El olor a excremento y orina de los baños era casi insoportable.  Digo “casi” porque había que soportarlo de todos modos.  En mi caso ya me había resignado.  No tenía dinero, estaba seguro de que había perdido mi trabajo y los camiones habían dejado de venir.

La esperanza nos había abandonado del todo cuando el agua volvió.  Fue de repente.  Nos dimos cuenta porque un niño, sin saber qué hacía, abrió un grifo del cual brotó agua cristalina.  Todos empezamos a celebrar y pronto nos olvidamos de las dificultades que habíamos tenido con la sequía.  Pusimos música a todo volumen y salimos a bailar a las calles.  Esa noche el gobernador sí habló en la televisión.  Sorprendentemente no dijo nada sobre limpiar los ríos, o tomar medidas de prevención contra daños como el que había tenido la potabilizadora, o sobre cómo debemos cuidar el agua y el valor de esta, sino que decretó que al siguiente día, para celebrar, habría culecos en toda la provincia.

J.C.O.B.

Este cuento está incluido en la revista web ChichaFuerte.com

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martes, 6 de mayo de 2014

6 de mayo, Día Mundial de la O.I. – Mi Princesa de Cristal

            Hoy hace exactamente un año que realicé el lanzamiento de mi primera novela infantil, “La Princesa de Cristal”.  Pero es también hoy una fecha muy importante al ser el Día Mundial de la Osteogénesis Imperfecta, así que no quise dejar pasar la oportunidad sin escribir un poco sobre la O.I. en nuestro país.


            Sintetizar mi vida en una entrada de este blog me sería imposible.  He vivido en estos casi treinta años tantas experiencias que francamente necesitaría muchas páginas para relatar los episodios más importantes de mi historia y otras tantas más para hacerle justicia a los personajes que han estado conmigo en este camino.

            Seré franco, hablar de la Osteogénesis Imperfecta nunca ha sido sencillo para mí.  Quienes me conocen bien, saben que solo en raras ocasiones toco el tema y es por una razón sencilla: yo no me siento como una persona discapacitada a pesar de que lo soy, y nunca me he visto a mí mismo como un hombre en silla de ruedas salvo en los momentos en que estoy frente a un espejo.

Creo que esa manera de pensar me ayudó a sobrepasar muchos obstáculos y a tener una actitud agresiva frente a los problemas que me planteaba la vida.  Pero también, fue esa misma actitud la que me aisló durante mucho tiempo de las luchas de los discapacitados panameños por alcanzar un status cercano a la igualdad en nuestro país.

            Mi vida como “ostegénico” (así nos llamamos entre nosotros) fue difícil y estuvo marcada por una era parecida al oscurantismo en nuestro país.  En mi infancia los médicos panameños no sabían mucho acerca de mi condición, no había facilidades de ningún tipo, ni instituciones que velaran por personas como yo.  Por poner un solo ejemplo: las rampas de mi escuela primaria las hicieron mis padres con su propio dinero.  Son las mismas rampas que orgullosamente funcionan hoy en día en el mismo plantel.

            Nada de esto me detuvo y gracias a Dios tuve una familia que me apoyó en todo y el grupo de amigos más especial que un ser humano pueda llegar a tener; pude completar casi todo lo que me propuse: fui campeón de ajedrez, corrí un Maratón completo (42 Km), tuve una banda de rock, escribí una novela (que por cierto nunca me animé a publicar), tuve un trabajo, conocí el amor de la mujer más maravillosa que conozco y por encima de todo tuve a mi hija Lluvia, que llenó mi vida de amor y alegría.  Me sentía lleno y completo.

            No fue sino hasta el 5 de agosto del 2012 en donde mi vida dio un giro que no me esperaba.  Tuve otra hija, pero esta, a diferencia de la primera, era la heredera de mis dolores.  La llamé Luna.

Primera foto de Luna Camilea

            Puedo decir con seguridad que el nacimiento de mi hija Luna es el momento más difícil de toda mi vida.  La razón de esto, es que de alguna manera pensé que ella tendría que recorrer el mismo camino tortuoso que yo había recorrido.  Estaba totalmente equivocado…

            Una tarde (algunos días después del nacimiento de Luna) conocí a Dayana Castillo y mi vida volvió a dar un giro inesperado.  Me di cuenta de que a pesar de que las personas con O.I. éramos una pequeña minoría teníamos a alguien que velaba por nosotros.  Había una institución completa, con un equipo de trabajo entrenado en la O.I., con doctores y ortopedas especializados en nuestra condición.  Me enteré de que así como Dayana, habían otras personas como el doctor Renán Arauz, un verdadero filántropo, quien dedicaba su tiempo gratuitamente para ayudar a los niños con O.I. y que gracias a ellos habían traído los últimos tratamientos y adelantos a Panamá; aquella edad del oscurantismo había terminado. 

Dayana Castillo y yo.  Fotografía de Juny MG

Sin embargo, lo que más me asombró de aquella tarde inolvidable, fue ver a casi todos los niños de la Fundación Niños de Cristal de Panamá caminando normalmente.  Aquello que de niño añoré sin poderlo lograr.

Gracias a todas estas cosas mi hija no tuvo que pasar las dificultades que yo pasé de niño y ha tenido una infancia feliz.

Yo quise contribuir.  Ahora quería unirme a ese grupo de personas que luchaban por la discapacidad, así que lo hice de la mejor manera que podía: escribiendo.  Quería ayudar a divulgar el mensaje de que estábamos aquí y que habíamos llegado para quedarnos, que queremos nuestro sitio en la sociedad, que queremos respeto y comprensión.

Fue allí donde nació la idea de “La Princesa de Cristal”, una novela infantil dedicada a mi hija Luna y a todos los niños con O.I. a nivel mundial.

Portada de La Princesa de Cristal por Lei Sa.

Escribí desde noviembre de 2012 hasta el 17 de febrero de 2013, y el 6 de mayo de ese mismo año, gracias al apoyo de la Lic. Lastenia Gonzalez del INAC, al Lic. Ramón Alemán del SENADIS, y por supuesto a Dayana Castillo de FUNICRISPA pude realizar el lanzamiento de mi novela con un auditorio lleno en el Museo Reina Torres de Arauz.

Lic. Lastenia González, Lic. Vielka Vargas y yo.

Pero este no ha sido el final del proyecto, aun Dayana, Lastenia, Ramón y yo seguimos soñando con que nuestro mensaje llegue más lejos.  Queremos hacer una obra de teatro de La Princesa de Cristal y hoy gracias a Dios muchas más personas se nos han unido a este sueño como el reconocido teatrista Abdiel Tapia y el compositor David Camarena.

Abdiel Tapia y David Camarena

Me siento agradecido de pertenecer a este grupo de soñadores, que no solamente soñamos, sino que trabajamos para convertir nuestros sueños en una realidad y esa es la lección más importante que he aprendido de Dayana, quien es una soñadora, pero más aún una realizadora de sueños.

Dayana Castillo, Ramón Alemán, mi hija Lluvia y yo

He tenido en mi vida más de cien (100) fracturas en todo mi cuerpo, pero si tuviera la oportunidad de cambiar mi vida, no lo haría, y estaría dispuesto a atravesar el mismo camino para llegar a soñar de la manera en que lo hago hoy.  Gracias a todo esto hoy puedo soñar, y persigo la carrera de escritor como un soñador.  Hoy sueño en ver a mi hija caminando, sueño verla crecer y realizarse como persona.

Luna Camilea, “Mi princesa de Cristal”

La Princesa de Cristal ya no es solamente un sueño mío, sino un sueño de todos… un sueño que nació el 5 de agosto del 2012.

Mi familia.

¡HAPPY WISHBONE DAY 2014!
           
Enlaces de Interés:


Fundación Niños de Cristal de Panamá – Facebook - https://www.facebook.com/fundacioncristalpanama

La Princesa de Cristal – Página Oficial - http://laprincesadecristal.webs.com/


La Princesa de Cristal – Facebook - https://www.facebook.com/laprincesadecristalnovela

viernes, 18 de abril de 2014

Mi Legado Ocueño – El libro de mi abuelo

            Hace solamente cuatro días terminé de editar (si es que se me permite utilizar el verbo “editar” por esta ocasión) el primer libro de mi abuelo: “Mi Legado Ocueño”.  Tengo que confesar que esta tarea ha sido una de las experiencias literarias más profundas de mi vida.

Portada de Mi Legado Ocueño por Ahilyn Hoo de Artefacto Estudio Gráfico

            Mi abuelo paterno nació en 1927, coincidentemente el mismo año que el Nobel Gabriel García Márquez (quien nos ha dejado desconsolados para siempre), y ha escrito prácticamente toda su vida por hobby (según sus propias palabras) una gran cantidad de décimas espinelas y poemas.  Mi madre tuvo la idea que hiciésemos un pequeño poemario con una parte de su trabajo en una edición “casi familiar” de 100 copias.

            Me dieron a mí la tarea de escoger junto a él los poemas del libro, pasarlos a digital, corregir la ortografía y arreglar métricas en las décimas que lo requirieran.  Junto a esta tarea me entregaron un grupo de folders polvorientos llenos de rimas en un desorden aparente.

            Pero ese “desorden aparente” poco a poco fue tomando forma; fue tomando la forma de una vida… la vida de mi abuelo.

            Editar su libro me ha hecho conocerlo realmente.  Me ha hecho compartir sus aventuras, conocer a sus amigos, sus noches de fiesta, ver a través de sus ojos el gran árbol del Granadino, ver la Revolución, la firma de los tratados Torrijos-Carter, machetear junto a él en los campos de Peñas Chatas, conocer a mi abuela cuando era una jovencita y compartir sus noches más íntimas, olvidadas hace muchas décadas.

            La poesía de mi abuelo es simple, cotidiana, jocosa (en ocasiones) y sobre todo sincera.  Es la pluma de un campesino herido por la pérdida de su hijo menor, de un hombre enamorado de su pueblo, de un descendiente de los “manitos”, es la pluma de un ocueño.

            La publicación de este libro será un hecho histórico para la familia Osorio González; será un hecho histórico para mi padre, pero sobre todo será un hecho histórico para mí.  Este es el verdadero legado de mi abuelo, la historia de su vida en versos.  Un legado que vivirá el tiempo que nosotros, sus descendientes, lo protejamos.

            Finalmente les dejo un poema corto que también estará incluido en esta colección.

DOS PLEGARIAS

Bajo la oscuridad de un templo casi solitario
cómodamente sentada en un sillón
una anciana va pensando las cuentas del rosario
mientras entre bostezos balbucea su oración.

No lejos una joven se encuentra de rodillas
rogando ante una imagen con fervoroso afán
le baña el llanto gota tras gotas las mejillas
y al verla, conmovido, suspira el sacristán.

El confesor se pregunta, detrás de su cortina,
cual de las dos plegarias escuchará el Señor
si la de la vieja beata que reza por rutina
o la que sube en alas de un derrotado amor…



La Chorrera, 1985

miércoles, 2 de abril de 2014

Un extracto de Zama – Antonio Di Benedetto

            Como muchos, he llegado a Antonio Di Benedetto a través de Roberto Bolaño.  Escuché por primera vez su nombre en una entrevista de Bolaño en la cual dejaba entrever la admiración que sentía por este escritor Argentino, no tan conocido como sus contemporáneos Cortázar y Borges (por mencionar algunos).

            En su relato “Sensini”, Bolaño cuenta más o menos la relación tuvieron y menciona brevemente una novelita del tal Sensini (alter ego de Di Benedetto) llamada Ugarte.  Esta novela no es otra que “Zama”, una obra que Bolaño describe como un “Kafka colonial”.  Conseguí la novela y la devoré en unas cuantas sentadas.  Muy amena, la recomiendo.

            Pero la razón de esta entrada es compartirles un pequeño extracto de Zama, que más allá de llamarme la atención, me pareció magistral.  En él, el protagonista, Diego de Zama, un letrado del siglo XVIII en el Virreinato del Río de la Plata, reflexiona en la soledad de su alcoba.

“Me remontaba a la idea de un dios creador. Un espíritu que no hacía pie en nada, capaz de establecer las leyes del equilibrio, la gravedad y el movimiento. Pero su universo era una rotación de bolillas, mayores o menores, opacas o luminosas, en un espacio preciso, como recortado por el alcance de una mirada, en el cual el sonido resultaba inconcebible.  Entonces, por mis necesidades, el dios creador tomaba la figura  de un hombre, pero no podía ser verdaderamente un hombre, porque era un dios, ajeno y remoto. Un anciano de melena y barba blancas, sentado en una roca, que contemplaba con cansancio el universo mudo.  Sus cabellos eran de siempre blancos. Había nacido anciano y no podía morir. Su soledad era atroz. Aciaga. Como un dios no puede crear dioses, pensó crear al hombre, para que éste los creara.  Creó entonces la vida. Pero antes de crear al hombre, hizo las culebras, los gérmenes de la peste y las moscas, dio fuego a los volcanes y removió el agua de los mares.  Precisaba extirpar el tormento y una cierta cólera que la soledad había puesto en su corazón. Después realizó una obra de amor: el hombre, y lo rodeó de bienes. Pero el dios fracasó, porque el hombre creó multitud de dioses que no miraban bien al primero, no sólo se repartieron el universo, sino que algunos de ellos impusieron hegemonías. El mayor fracaso del dios consistió en que podía ver al hombre, pero el hombre no podía verlo a él, no podía devolverle ninguna de sus miradas enternecidas de padre.  El dios quedó solo e irritado. Dejó que los frutos del bien se multiplicaran por sí mismos o por obra del hombre; pero no eliminó los males y desde entonces, para manifestar su presencia, se complacía en agitarlos, ora aquí, ora allá. Otros dioses advenedizos le ayudaban.”

Antonio Di Benedetto
Autor de Zama

            No voy a diseccionar este hermoso párrafo de momento (aunque ganas no me faltan) con intervenciones filosóficas ni reflexiones personales.  Lo comparto, como si compartiese la imagen de una pintura; para que la observen y las disfruten tanto como yo.